Amor mundano

La luna está alta. Inspiro profundamente, siento la noche en mis pulmones y la imagen de Marta repercute en mi retina. Ella es mi acompañante en los paseos de media luz, ella evoca tardes de noviembre de amores escondidos.

– Marta, quizá le parezca extraño lo que le voy a decir, pero me quiero enamorar de usted.

– Por el amor de Dios! El amor no es un zapato que necesite un calzador…además, no es usted de curvas y ya está?

– Curvas, sonrisa, imaginación y noche, es usted un compendio de lo que busco.

– Pero si usted no busca nada!

– Eso era antes. Ahora anhelo amores y desdichas.

– Ay, que tremendo es! Bueno, enamórese si quiere, pero en silencio. No me de la tabarra.

– No te preocupes, vaya me atrevo a tutearla, deseo un amor romántico e imposible.

– Lo que hay que oír… en fin si soy su amiga se a lo que me expongo.

Mientras persigo la sombra de la dulce Marta, aparco por un momento mi nueva pasión y siento la nausea que me provocan los sueños humanos, esa búsqueda incesante de poder y materialidad. Por qué ansiamos la necedad? Poseer… y luego la frustración. No pretendo juzgar, solo soy un amante curvilíneo, pero no puedo evitar sentir que la dirección que hemos tomado es equivocada. Quizá por eso ahora prefiera dedicarme al amor mundano y dejar otras pasiones para la gente que pisa fuerte por la vida.

El viento nocturno revuelve el cabello de Marta, nunca me cansaré de la belleza de esa imagen.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s