Caminos recorridos

Marta fija su mirada en el vacío. El viento es fuerte al pie del acantilado. La composición de paisaje y mujer me hace temblar levemente. Aparentemente fuerte, aparentemente decidida, hoy parece dudar.

– Sr. Tonooi, cree usted que he hecho bien?
– Yo no creo nada por costumbre, bien lo sabe… pero si, no debe temer los cambios y a veces no queda otra.

Marta lo ha dejado todo y ha buscado refugio en un pequeño pueblo del sur donde se fusionan mar y montaña, un lugar tranquilo de preciosas calas y abruptos saltos. Seguramente encontrará más de lo que pueda haber dejado atrás. Hay un momento en tu vida que en el que debes olvidar los caminos recorridos, los que siempre te llevan al mismo lugar.

La observo quietamente provocándole una ligera inquietud. No es mi intención, es esa ligera tendencia a la fascinación que a menudo me sobreviene, ella lo sabe y de inmediato recupera la compostura.

– Sabe? Últimamente me planteo mucho casi todo.
– Pues esa es una estupenda noticia.
– Usted cree? Está claro que es usted un poco voluble… perdón no quiero ofenderle, es más bien… no se, que a veces parece que esté aquí y allá…
– No se preocupe, la comprendo, pero que quiere que le diga, que acepte las cosas así, sin más? No amiga mía, el secreto del camino es recorrerlo con los sentidos alerta, empaparse de lo bello y de lo triste.
– Vaya! Que poético se me ha puesto… Por Dios, como estoy hoy. En fin, seguramente tenga razón.

El viento del acantilado hace bailar su hermoso cabello y yo suspiro por un poco de juventud.

Amor mundano

La luna está alta. Inspiro profundamente, siento la noche en mis pulmones y la imagen de Marta repercute en mi retina. Ella es mi acompañante en los paseos de media luz, ella evoca tardes de noviembre de amores escondidos.

– Marta, quizá le parezca extraño lo que le voy a decir, pero me quiero enamorar de usted.

– Por el amor de Dios! El amor no es un zapato que necesite un calzador…además, no es usted de curvas y ya está?

– Curvas, sonrisa, imaginación y noche, es usted un compendio de lo que busco.

– Pero si usted no busca nada!

– Eso era antes. Ahora anhelo amores y desdichas.

– Ay, que tremendo es! Bueno, enamórese si quiere, pero en silencio. No me de la tabarra.

– No te preocupes, vaya me atrevo a tutearla, deseo un amor romántico e imposible.

– Lo que hay que oír… en fin si soy su amiga se a lo que me expongo.

Mientras persigo la sombra de la dulce Marta, aparco por un momento mi nueva pasión y siento la nausea que me provocan los sueños humanos, esa búsqueda incesante de poder y materialidad. Por qué ansiamos la necedad? Poseer… y luego la frustración. No pretendo juzgar, solo soy un amante curvilíneo, pero no puedo evitar sentir que la dirección que hemos tomado es equivocada. Quizá por eso ahora prefiera dedicarme al amor mundano y dejar otras pasiones para la gente que pisa fuerte por la vida.

El viento nocturno revuelve el cabello de Marta, nunca me cansaré de la belleza de esa imagen.