Durabilidad

Nada mas despertarme he recibido una llamada de Sofía en la cual me comunicaba su actual estado de felicidad al mismo tiempo que manifestaba sus dudas de si algo así le podía durar a ella. Impulsiva y en desorden, es lo que tiene mi joven amiga. Por decirle algo, medio dormido que estaba, le he comentado que no se preocupe y disfrute de su momento que a la postre todo tiene un fin y que no importa tanto la durabilidad de las cosas, pues solo vivimos el presente. “La vida es aquí y ahora mismo”, creo haberle dicho recordando a Facundo Cabral.

No se si la he dejado muy convencida pero los gatos se han comido la mermelada de mango que había dispuesto para desayunar; ante tan inoportuno contratiempo me he acabado con deleite la lata de bonito “premium” que me trajo mi hermana el mes pasado.

Cambios

Sofía está confusa, dice que no siente que sea ella misma, que fluctúa constantemente. Yo, sin embargo, sigo viendo en ella una mujer de andar cadencioso, preciosa piel de luna y carácter definido… por mucho que ella dude.

La mañana es cálida para ser febrero y los rayos de un incipiente sol prometen un paseo agradable, sin embargo los pasos Sofía no son decididos, esas cosas se notan, y me temo preguntas.

– Sr. Tonooi… Usted cree que soy un tanto veleidosa?
– No se muy bien a que se refiere.- contesto un poco a la defensiva.
– Bueno, no se, a veces creo que cambio de opinión fácilmente y eso me afecta, igual demasiado.
– Le recomendaría no preocuparse demasiado por ello.
– Por favor… Haga un esfuerzo, es importante para mi.
– Ve ese árbol, el cielo? A cada instante se transforman, no son los mismos…
– Muy bonita metáfora. Pero me gustaría que fuese algo más concreto.
– Sabe que decía Heráclito? Que en los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos. Quiero decir que todo es un devenir y siempre hay momentos en nuestra vida en los que no estamos seguros de nada. Siga caminando, o si quiere nade por el río, e igual llega a algún sitio.
– Con usted de consejero ni me imagino adónde.

Como es natural en febrero, el tiempo cambia, el sol desaparece y empieza a hacer un poco de frío. Aceleramos el paso y mi amiga sonríe. Igual si que es un tanto veleidosa, pero mantiene un excelente estado de forma.

Termodinámica 2020

Según la segunda ley de la termodinámica, la cual postula que en un sistema aislado la entropía siempre aumenta, deduzco que la gente cuando más tiempo pasa sola mas caótica se vuelve. Claro que algunos no lo debemos tener muy claro, porque mira que dormirme el primer día de paseos al sol. Eso no es caos, eso debe ser desidia por falta de uso.

En cualquier caso he llamado a Marta para celebrar una fiesta retro, con mis viejos vinilos rayados, el fin de semana que viene. Una pequeña “socialización” para empezar, ni mi agenda ni la situación dan para más… con suerte vendrá Sofía con una bola disco, ideal para conjuntar con el “funky” y los combinados de cola.

Vampiro en Praga

Cabello largo de noche caída y piel blanco lunar. Paseamos despacio, no se si debido a su andar algo ingrávido, por la zona alta de Praga, hacia el castillo. Hace una temperatura agradable y el silencio de medianoche nos envuelve. Se detiene un instante y con un suave gesto descubre su pálido cuello dejando caer su lacia melena hacia el lado derecho. La etérea visión de Sofía me sobrecoge un poco y empiezo a notar una extraña sensación de sed…

Me despierto sobresaltado y jurándome que nunca más volveré a tomar “Bloody Mary” antes de acostarme.

Desconexión

No hay un principio sin un final, a no ser que seas una circunferencia, que no suele ser el caso. Mientras espero a que me dejen disfrutar de mis sosegados paseos matutinos disfruto de las videoconferencias con vino. Ayer mismo me conecté con Marta y Sofía… que cercanas las vi, debe ser la nostalgia.

Casi no hablé, me quedé embobado con el albariño y la excelsa conversación de que mis compañeras. Sus burbujeantes palabras pasaron por el medioambiente, la cena del día, lo llevadera o no de la actual situación de clausura y demás temas varios que se iban disolviendo en mi menguante percepción a medida que iban cayendo las copas.

– Sr. Tonooi solo le vemos beber.- Espeta de pronto Sofía.- Diga algo.

– La próxima vez beberé vino tinto.

– Vaya, que elocuente está hoy.- Se burla Marta.

– Y mañana beba mucha agua.- Apunta Sofía.

Ellas y su juventud me aportan una visión más dinámica de la vida y es gratificante lo prestas que están a socorrerme. Eso si, cuando me conecte al mundo lo haré sin “albariño”, su ligereza es demasiado provocadora.

Poco juicio

Los juzgados me impresionan. Abogados de todo tipo y condición recorren pasillos con carpetas, prisas y querellas. Jueces, salas, audiencias, condenados, pleitos… El agobio se va apoderando de mi. Por suerte Sofía, mi amiga abogada, está ducha en estas situaciones, me comenta con serenidad profesional que esté tranquilo… intento creérmelo, al fin y al cabo soy yo el que demando.

Hay un juez con pinta venerable, supuestamente la pinta se la veo yo por mi adicción a las series de abogados americanas, y de eso va el caso, bueno, más o menos.

– El Sr. Tonooi contra el estado de alarma.- dice el alguacil muy serio.

Sofía, perfectamente trajeada para la ocasión, se levanta…

– Señoría voy a demostrar que mi cliente, el Sr. Tonooi, sufre enajenación mental debido al confinamiento obligado por el gobierno durante los meses de marzo, abril y mayo del año 2020 y solicito una disculpa formal y unas vacaciones pagadas en un balneario.- Dice con mucho temple Sofía.

Los acontecimientos se van desencadenando en turnos, réplicas, protestas y llamadas al orden… hasta que me llaman a declarar.

– Sr. Tonooi, es cierto que desde el 20 de marzo y hasta el 20 de abril vio usted cuatro temporadas de la serie de televisión “The good wife” y que cada una de ellas constaba de más de veinte capítulos?- Me pregunta Sofía.

– Si, es correcto.- Respondo parco. Me han recomendado los monosílabos.

– Luego en total vio un total de más de 80 capítulos en un periodo de 30 días?

– Es correcto.- respondo muy en mi sitio.

– Y no es cierto que desde entonces cree que vive en Chicago, trabaja para la fiscalía y desea un tete a tete con Alicia Florrick, personaje ficticio protagonista de dicha serie…

– Protesto, argumentativo.- Oigo desde el otro bando.

– Se admite la protesta.- Zanja el juez.

– No hay más preguntas.- Termina Sofía.

Ni balneario ni disculpa, solo un bono de autobús para asistir a terapia conductiva. Por lo menos he descubierto lo bien que le sientan los trajes a mi querida Sofía.

Libertad condicional

Las líneas que definen mi amistad con Sofía son sinuosas, por ejemplo su rara habilidad para plantearme a tempranas horas preguntas metafísicas me fascina. Sin ir más lejos, esta mañana me ha llamado preguntándome por la libertad, que está un poco cansada de que tengamos el susodicho concepto hasta en la sopa.

Después de un tiempo de silencio le he contestado que la manida libertad solo se expresa plenamente en el plano filosófico, pues en nuestras respectivas realidades toda elección viene precedida de uno o más condicionantes. Su lacónica respuesta ha sido: “Ah, vale”. A veces no se por que pregunta, la verdad.

Al rato de tan mínima conversación he desayunado libremente un par de donuts condicionado por la propaganda de bollería industrial y la necesidad de azúcar de mi organismo.