Desconexión

No hay un principio sin un final, a no ser que seas una circunferencia, que no suele ser el caso. Mientras espero a que me dejen disfrutar de mis sosegados paseos matutinos disfruto de las videoconferencias con vino. Ayer mismo me conecté con Marta y Sofía… que cercanas las vi, debe ser la nostalgia.

Casi no hablé, me quedé embobado con el albariño y la excelsa conversación de que mis compañeras. Sus burbujeantes palabras pasaron por el medioambiente, la cena del día, lo llevadera o no de la actual situación de clausura y demás temas varios que se iban disolviendo en mi menguante percepción a medida que iban cayendo las copas.

– Sr. Tonooi solo le vemos beber.- Espeta de pronto Sofía.- Diga algo.

– La próxima vez beberé vino tinto.

– Vaya, que elocuente está hoy.- Se burla Marta.

– Y mañana beba mucha agua.- Apunta Sofía.

Ellas y su juventud me aportan una visión más dinámica de la vida y es gratificante lo prestas que están a socorrerme. Eso si, cuando me conecte al mundo lo haré sin “albariño”, su ligereza es demasiado provocadora.

Poco juicio

Los juzgados me impresionan. Abogados de todo tipo y condición recorren pasillos con carpetas, prisas y querellas. Jueces, salas, audiencias, condenados, pleitos… El agobio se va apoderando de mi. Por suerte Sofía, mi amiga abogada, está ducha en estas situaciones, me comenta con serenidad profesional que esté tranquilo… intento creérmelo, al fin y al cabo soy yo el que demando.

Hay un juez con pinta venerable, supuestamente la pinta se la veo yo por mi adicción a las series de abogados americanas, y de eso va el caso, bueno, más o menos.

– El Sr. Tonooi contra el estado de alarma.- dice el alguacil muy serio.

Sofía, perfectamente trajeada para la ocasión, se levanta…

– Señoría voy a demostrar que mi cliente, el Sr. Tonooi, sufre enajenación mental debido al confinamiento obligado por el gobierno durante los meses de marzo, abril y mayo del año 2020 y solicito una disculpa formal y unas vacaciones pagadas en un balneario.- Dice con mucho temple Sofía.

Los acontecimientos se van desencadenando en turnos, réplicas, protestas y llamadas al orden… hasta que me llaman a declarar.

– Sr. Tonooi, es cierto que desde el 20 de marzo y hasta el 20 de abril vio usted cuatro temporadas de la serie de televisión “The good wife” y que cada una de ellas constaba de más de veinte capítulos?- Me pregunta Sofía.

– Si, es correcto.- Respondo parco. Me han recomendado los monosílabos.

– Luego en total vio un total de más de 80 capítulos en un periodo de 30 días?

– Es correcto.- respondo muy en mi sitio.

– Y no es cierto que desde entonces cree que vive en Chicago, trabaja para la fiscalía y desea un tete a tete con Alicia Florrick, personaje ficticio protagonista de dicha serie…

– Protesto, argumentativo.- Oigo desde el otro bando.

– Se admite la protesta.- Zanja el juez.

– No hay más preguntas.- Termina Sofía.

Ni balneario ni disculpa, solo un bono de autobús para asistir a terapia conductiva. Por lo menos he descubierto lo bien que le sientan los trajes a mi querida Sofía.

Pasión razonada

Estaba pensando en mundos hipotéticos, concretamente en uno en el que yo era un amante apasionado cuando caí en la cuenta que la pasión tiene una duración aproximada de cuatro años, cosa que pensé me acarrearía graves consecuencias. Dado mi impulsividad recién adquirida, tengo tendencia a mimetizarme con mis pensamientos desde que vi “Zelig” de Woody Allen, llamé a Marta a pesar de ser las seis de la mañana.

– Hola Marta, estás despierta?

– (Gruñido ininteligible) Queeee? (Voz somnolienta)

– Mira, perdona, es que ahora soy pasional y tengo una duda.

– Y tiene que ser a estas horas?

– Claro! De lo contrario que tipo de apasionado sería?

– Por Dios! A ver dígame…

– Tengo entendido que la pasión no dura demasiado, pero cambiar de amante cada cierto tiempo para mantenerla viva puede ser agotador y creo que en mi caso posiblemente infructuoso.

– Le voy a colgar.

Vaya si me colgó, no sin antes desmontarme al decir que si estoy hablando de pasión que carajo ando racionalizándola.

He pensado desayunar sopa de letras mientras resuelvo un sudoku. Espero que me pase pronto este estado ”febril” en el que me hallo sumido.

Física aplicada

Andábamos Marta y yo disfrutando del tiempo relajado, ese que en nosotros deviene por senderos recorridos, divagando sobre la naturaleza humana y otros conceptos de diversa índole (en realidad yo la miraba y solo podía pensar en si sería platónica, aristotélica u optaría por el humor de Aristófanes, o bien en invitarle a un “merlot”, que es un vino redondito que suele gustar a la primera), cuando de repente su voz, alterada por algún pensamiento inoportuno, me despertó de mis ensoñaciones…

– Por mucho que gratifique, no puedes pasarte la vida dando mucho y recibiendo muy poco, a veces te tienes que querer más a ti misma.
– Eso es cierto si nos movemos en los terrenos mundanos… buscas una especie de contraprestación anímica, es natural, como la física.
– Como la física?
– Si, acción-reacción, somos física.

Nos miramos y reímos, pensando en la física, la química, la naturaleza, el alma y los problemas de abastecimiento emocional que cargamos.

Siempre he pensado que somos esclavos de nuestras hormonas, feromonas y demás sustancias químicas producidas por esa bella maquinaria revestida de piel que somos… desde hace aproximadamente dos horas intento conjugarlas con el verbo amar, cosas de las gratas compañías supongo.

Ministerio del pensamiento

Estaba yo felizmente disfrutando de una fantasía bondage cuando a los pocos minutos he recibido un wasap del “Ministerio de Pensamiento. Subsecretaría de Higiene Mental y otros menesteres” advirtiéndome del peligro de mis impúdicas prácticas y las posibles repercusiones legales de persistir en ellas.

No lo podía creer, que yo sepa no era hasta junio cuando me tocaba el implante del chip de seguimiento… En ese instante he despertado con un considerable cabreo.

Puede que haya leído demasiado joven a Orwell, Zamiatin y demás escritores de futuros inciertos o simplemente esos “futuros” ya asoman en nuestra realidad… un reflejo de la sociedad que estamos creando.

Sea como fuere, en señal de protesta o porque me da la gana, voy a desayunar fresas con cardamomo… A ver si con un desayuno afrodisiaco termino de una vez con el asunto que me llevaba entre manos.

Complemento indirecto

Acabo de dejar en la mesilla de noche un poemario de José Martí. El poeta y revolucionario cubano dijo muchas cosas. Supongo que si eres poeta revolucionario es lo normal.

Estoy dándole vueltas a una de sus frases más célebres mientras me desperezo. Dice algo así como que en la vida hay que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Pues bien yo no he hecho nada de eso, así que según el poeta no debo estar demasiado realizado. Quizá, lo más parecido haya sido apreciar jardines japoneses, hacer de canguro de vez en cuando del hijo de mi amiga Sofía y reescribir periódicamente las cuatro ideas que he tenido en un blog… eso si, leer si que he leído, pero no se si eso cuenta.

Deduzco que debo ser una especie de complemento indirecto en la vida. Aunque, la verdad, no me importa demasiado ser un C.I., ya hay demasiada gente que anhela ser sujeto, verbo y predicado… Yo, incluso me conformaría con ser un complemento circunstancial, claro que si las circustancias tienen curvas…

Cámara lenta

Mi tiempo se dilata tanto que he decidido hacerlo todo lentamente.

Por otra parte, si dedico tres horas a desayunar deliciosas galletitas de mantequilla no se a donde puede ir a parar mi colesterol.

En cualquier caso voy a disfrutar de que durante un tiempo haya muerto la prisa.

Grutas

Estoy en una gruta. Que hago yo en una gruta? Otra vez arrastrado por la sinuosa belleza de Marta… para que? Si mi carnalidad es metafísica. La realidad es que no me estaría quejando si no fuese porque estamos atrapados esperando un equipo de rescate.

Marta me observa con preocupación, debo estar algo pálido… supongo.

– Por favor, mi querida amiga, no me mire con esa cara de espanto. Creo que sobreviviré.

– Bien, estuvo hace poco en la Amazonia. Es el nuevo sr. Tonooi… el aventurero.

– No se si se está burlando, a mi así, desde luego que no me anima.

Las grutas se me asemejan al subconsciente, es todo tan caótico y oscuro. Esa estalactita retorcida y de final hiriente que está justo en frente de mi, tiene toda la pinta de ser como el ADN de mi última pesadilla. Me pregunto a quien podría pertenecer la mente de este sitio. Puede que de cualquiera, todas las personas, por simples que parezcan, poseen su rincón bizarro, su espacio deforme donde se forjan sus miedos, sinrazones, ideas peregrinas e incluso sus sueños limpios.

Estoy abstraído, para varíar, con la historia de las grutas cuando oígo su voz.

– En que piensa? Creía que estaba asustado.

– En nada. Observo las estalactitas, estalagmitas, los extraños que aquí habitan… me refiero a insectos y demás fauna y flora local, así me entretengo.

– Me alegro de que este tranquilo. Sentía un pelín de culpabilidad.

Me olvido del subconsciente y pienso en las magníficas formas de Marta.

Caminos recorridos

Marta fija su mirada en el vacío. El viento es fuerte al pie del acantilado. La composición de paisaje y mujer me hace temblar levemente. Aparentemente fuerte, aparentemente decidida, hoy parece dudar.

– Sr. Tonooi, cree usted que he hecho bien?
– Yo no creo nada por costumbre, bien lo sabe… pero si, no debe temer los cambios y a veces no queda otra.

Marta lo ha dejado todo y ha buscado refugio en un pequeño pueblo del sur donde se fusionan mar y montaña, un lugar tranquilo de preciosas calas y abruptos saltos. Seguramente encontrará más de lo que pueda haber dejado atrás. Hay un momento en tu vida que en el que debes olvidar los caminos recorridos, los que siempre te llevan al mismo lugar.

La observo quietamente provocándole una ligera inquietud. No es mi intención, es esa ligera tendencia a la fascinación que a menudo me sobreviene, ella lo sabe y de inmediato recupera la compostura.

– Sabe? Últimamente me planteo mucho casi todo.
– Pues esa es una estupenda noticia.
– Usted cree? Está claro que es usted un poco voluble… perdón no quiero ofenderle, es más bien… no se, que a veces parece que esté aquí y allá…
– No se preocupe, la comprendo, pero que quiere que le diga, que acepte las cosas así, sin más? No amiga mía, el secreto del camino es recorrerlo con los sentidos alerta, empaparse de lo bello y de lo triste.
– Vaya! Que poético se me ha puesto… Por Dios, como estoy hoy. En fin, seguramente tenga razón.

El viento del acantilado hace bailar su hermoso cabello y yo suspiro por un poco de juventud.

Libertad condicional

Las líneas que definen mi amistad con Sofía son sinuosas, por ejemplo su rara habilidad para plantearme a tempranas horas preguntas metafísicas me fascina. Sin ir más lejos, esta mañana me ha llamado preguntándome por la libertad, que está un poco cansada de que tengamos el susodicho concepto hasta en la sopa.

Después de un tiempo de silencio le he contestado que la manida libertad solo se expresa plenamente en el plano filosófico, pues en nuestras respectivas realidades toda elección viene precedida de uno o más condicionantes. Su lacónica respuesta ha sido: “Ah, vale”. A veces no se por que pregunta, la verdad.

Al rato de tan mínima conversación he desayunado libremente un par de donuts condicionado por la propaganda de bollería industrial y la necesidad de azúcar de mi organismo.